Soy Alicia Cañete, artista visual. Desde niña elegí los lenguajes del arte como forma de expresión: la cerámica, el dibujo y la danza. Con el tiempo, la formación en Bellas Artes me brindó más herramientas que se convirtieron en mis compañeras de viaje.
Actualmente, trabajo fusionando estas disciplinas en obras híbridas que exploran el reencuentro del ser con sus raíces y la tierra, en un diálogo constante entre el gesto y la mirada, la materia y el alma.
MI VIAJE ARTÍSTICO
A los 19 años salí de mi pueblo natal, Esquina, Corrientes, para abrazar la aventura de la vida. Mi formación se fue construyendo en diversas ciudades, siempre ligada al arte. A los 22 años, mientras cursaba Bellas Artes, fui apadrinada por Mabel Vilches (artista plástica), Hercilia Lugones (escritora) y Marcelo Fernández (escritor y representante del F.N. de las Artes), quienes me impulsaron a incursionar como dibujante en el circuito artístico.
Este camino me llevó a realizar exposiciones desde 1996 en Corrientes hasta el año 2010 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, culminando con una muestra individual retrospectiva en el prestigioso Centro Cultural Borges.
PROYECTOS ACTUALES
Mi obra actual se desarrolla desde una mirada biofílica, donde el arte, la empatía con las especies y la naturaleza cobran un sentido único. Desde esta perspectiva, desarrollo proyectos que amplían mi universo creativo:
Tierra de Encuentro: Mi primer proyecto artístico personal, donde fusiono fotografía híbrida, escritura e instalación. Es una muestra concebida como un espacio de introspección que explora la relación entre el individuo y su entorno.
IN TACTO: Un libro objeto sensorial (próximamente).
#ModoOasis: Un proyecto en desarrollo.
MI FILOSOFÍA DE TRABAJO
Trabajo desde tres convicciones fundamentales:
El tiempo no es lineal: Todo forma parte de una misma tela. Mis obras buscan un movimiento consciente entre pasado, presente y futuro para abrazar esa totalidad.
El arte es un proceso vivo: Se enriquece con cada etapa de la vida. La inteligencia artificial se ha convertido en una aliada que me permite explorar ángulos que antes no imaginaba.
Todo cambio real empieza en el corazón: Cuando se comparte desde ahí, toca. Y a veces, transforma.
Esta es, quizá, mi única fe.