• Siesta de otoño en que comprendo algo nuevo,  como una caterva de eslabones gordos que ya no los veo sueltos a la buena de Dios sino bien entrelazados. Caray, si siempre es cuestión del observador!Conejo: - dime, ¿para qué elegiste dedicarte a la fotografía? Alicia: Para observar Conejo: - y ¿que deseas observar? Alicia: me encanta ver lo que me rodea, como duerme y despierta una y otra vez, como se expresan según están dormidos o despiertos. El invierno habla de distintas cosas que el verano. Especialmente me fascina observar a los animales,

  • El bote abría el agua con suma moderación, Alicia y su amigo iban en él, Alicia se preguntó si alguna vez perteneció a ese lugar, sabía que ese río bordea de punta a punta esa tierra en donde nació pero de ninguna manera le resultaba familiar. Sin embargo abrazada completamente por aquel calor vibró de emoción, le pareció que eso no le pertenecía en exclusiva sino también al entorno, a los sonidos, a las ramas de los sauces sobre el agua, al aire, al todo. Disfrutaba de esa comunicación tan

  • Un ventarrón bravo de verano refutaba el aroma a polvo y cardos, el cielo resumía un cierre particular, casi poniendo en duda su propia existencia. Nahuel acomodaba las últimas tropillas y Alicia disfrutaba con esas casi sombras chinas, unos cuantos brillos de charcos explotados en el aire daban veracidad a la escena. Esos ojos de rojo y miel habrían de inquietar a más de uno, sin embargo, para ella no fueron una amenaza, por el contrario le recordó a la ajada

  • -Primera parte- Un enojo lo tiene cualquiera pero un profundo enojo.. de esos que sin anunciarse ni con un mínimo silbido urde, se manifiesta y fulmina toda existencia, uno de esos parecía ganar terreno y tiempo cuando colgó la llamada. Su cuerpo temblaba pero no sabía concretamente si hacía frío o calor.Estaba tan aturdida como para escuchar o había un silencio aliado adentro suyo que proponía paz?Se dirigió al jardín, lo caminó, reparó que una enredadera se había caído de la columna, silbó llamando a su gato, Morocco. Imaginó que él acudió,

  • Segunda parteConejo -El alma no necesita ni propone explicaciones, tal vez en eso llevamos delantera, nos desprendimos de la mente en viajes anteriores, cuando entendimos que no era necesario.Alicia escuchó aquello y le encontró tanto sentido que soltó la charla estéril. Se sentó frente a la gran garganta de agua. Había llovido muy fuerte la noche anterior en la cima de las sierras y era la razón por la que en la garganta había un rugido potente, recargado. Una bruma imponente lo cubría todo, de arriba a abajo, sin oponer

  • Cuál es tu unidad de medida amigo? Supongo que ese día tan frío, cuando habías aceptado el hecho y estuviste entregado, no tenias ninguna. Y aparecí en tu camino queriendo sanarte -o queriendo sanar algún aspecto de mi-.Pues aquí está la unidad de medida de mi felicidad, ésta que tiene unos magníficos ojos a través de los cuales puedo ver la vida y su transcurrir en positivo, que me enseña un sentido en el camino.Dormida o despierta, sus presencias siempre están vigentes y me inspiran a ser una mente más

  • Es una frase que ese día quedó de manifiesto absolutamente.Llovía, Alicia encontraba todos los días hermosos y solía sacar fotos a menudo pero entonces habia elegido acurrucarse contra el vidrio. Sentía el cuerpo cansado, no era nostálgica pero estaba medio ida mirando esa cortina gris que daba sentencia firme a la tarde de invierno. Los gatos no son amantes de trazar aventuras a la intemperie con esos climas, al menos este gato. Semi erguido sobre sus patas dobladas en la manta de Alicia, la observaba con los ojos chinos de siempre, en