Jacinta nada desnuda
Hay días en los que Jacinta nada desnuda
y yo me quedo extasiada al borde de lo inverosímil,
aleteando las posibilidades que nunca ejecutaré.
Midiendo la velocidad de sus giros, me convenzo por un momento,
hasta que me doy cuenta de que me ahogo solo de imaginar un intento.
Entonces, me acomodo,
vuelvo a cargar el mate.
Acepto mi condición humana frente a la insondable belleza de Jacinta,
con sus líneas y escamas redondas como perlas de plata.
