¿El azar nos domina o falta entrenar al timonel? Una bitácora sobre rarezas, desdoblamientos y realismo mágico donde nada sucede aleatoriamente.
El viento y la mañana de Buenos Aires abren una escena de profunda introspección que se interrumpe justo cuando el sueño del psicólogo y la casa austera parecen disolverse en el acto de caminar y buscar lo que ya no está.
Un sueño de pájaros y plumitas azules donde cada cambio de posición transforma lo observado. Una caminata entre intuición, atención y perspectiva que termina poniendo a prueba una pregunta: ¿hasta dónde llega el límite de mi depende?
El arte de arrancar el dolor viejo: Un viaje onírico entre texturas y certezas
“Patios abiertos para bailar, multitudes que borran la voz, escaleras suspendidas, radios con interferencias y mujeres vestidas de carnaval caminando con absoluta naturalidad entre calles de pueblo y luces de ciudad. Un viaje onírico inspirado en la simbología junguiana, donde el cuerpo parece recordar aquello que
El sueño le quitó todo contexto narrativo, toda estética, toda distracción. Quedó lo esencial: presencia. Casi como si el inconsciente hubiese hecho silencio escénico para mostrarte una sola cosa. Vos.
Es una frase que ese día quedó de manifiesto absolutamente.Llovía, Alicia encontraba todos los días hermosos y solía sacar fotos a menudo pero entonces habia elegido acurrucarse contra el vidrio. Sentía el cuerpo cansado, no era nostálgica pero estaba medio ida mirando esa cortina gris que daba
Segunda parteConejo -El alma no necesita ni propone explicaciones, tal vez en eso llevamos delantera, nos desprendimos de la mente en viajes anteriores, cuando entendimos que no era necesario.Alicia escuchó aquello y le encontró tanto sentido que soltó la charla estéril. Se sentó frente a la
-Primera parte- Un enojo lo tiene cualquiera pero un profundo enojo.. de esos que sin anunciarse ni con un mínimo silbido urde, se manifiesta y fulmina toda existencia, uno de esos parecía ganar terreno y tiempo cuando colgó la llamada. Su cuerpo temblaba pero no sabía concretamente si
Un ventarrón bravo de verano refutaba el aroma a polvo y cardos, el cielo resumía un cierre particular, casi poniendo en duda su propia existencia. Nahuel acomodaba las últimas tropillas y Alicia disfrutaba con esas casi